Llora

El director, perfuma su cuello, frota sus manos.

La silla vuelta del revés en el café concierto,

Los gemidos del baño desaparecen cuando nadie escucha.

La mujer de los labios negros pinta sus cejas, con la indiferencia de las flores de plástico del camerino.

Cuando cree que nadie la mira,

Se acerca al espejo,

Estira sus parpados,

Besa al responsable de su secuestro.

Y Llora, llora, llora, llora

Anudando su consternación a su bata,

Rompiéndola,

Golpeándose con los muebles,

Con gran teatro, como solo una mujer de su talla sabe hacerlo.

Cuando llora quieta, sin ruido,

Y las lágrimas amortiguan sobre la moqueta,

Entonces enfadada rompe de un puñetazo el espejo traidor.